jueves, 13 de octubre de 2011
Cosas de la vida
Si hace siete años me hubieran dicho que estaría como estoy ahora no me lo habría creído. Jamás había querido tener pareja, jamás había querido nada serio, siempre huía, quería no depender de nadie y ser libre en todos los sentidos de la palabra. Quería estar ya trabajando en lo que me gusta desde hace tantísimos años. Acabaré trabajando en ello, estoy luchando para conseguirlo. Pero respecto a lo de la independencia y la libertad, me temo que no va a ser posible. Estoy ahora mismo totalmente sumergida en lo que para mi es un compromiso, y yo no fallo a lo que prometo, yo cumplo. No soy de las que dicen algo y se olvidan al momento, al menos no para las cosas que de verdad son importantes. Al fin y al cabo al decidir estar en pareja se renuncia a determinadas cosas, pero ello no quiere decir que sea malo. Si lo viese como algo malo, ahí habría un problema. Pero me gusta esta casi libertad. Me gusta saber que hay alguien a quien le importo yo y todo lo que hago. Y me gusta saber que tengo a alguien a quien pedir ayuda en caso de necesitarlo, y no solo eso, si no que he ganado una segunda familia que me quiere de tal manera que parece que pertenezco de toda la vida a su familia. Sólo puedo decir que me siento afortunada.
También hay dolor, pero... ¿qué es la vida sin sufrimiento?
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1 comentario:
Ojalá el dolor se ahogue algún día.
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