jueves, 29 de septiembre de 2011
Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
Julio Cortázar
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Aquel que muerde un día fue mordido.
El mundo está lleno de vampiros. Aquel que muerde fue un día mordido. El que golpea fue golpeado. El que abusa sufrió abuso. El bien y el mal no surgen de la nada, alguien los metió en nuestra cabeza a golpes de martillo. Al nacer éramos piedras que esperábamos que la vida nos tallara. Al crecer nos convertimos en estatuas. Podemos quebrarnos o rompernos, pero básicamente ya no cambiamos. Yo creo que en el mundo hay dos tipos de personas: los que creen y los que no creen en el Gran Porqué. Los psicoanalistas creen en el Gran Porqué, y los psicólogos no, y Yo, que a ojos de mi madre y mis hermanas estoy chalada, y que he tenido que aguantar a unos y a otros desde que cumplí quince años, he conocido de cerca ambas opiniones El Gran Porqué es ese hecho particular de la vida que te hace ser como eres. Los maltratos infantiles que convirtieron en asesino al Estrangulador de Boston, la carencia de padre que volvió depresivo a Baudelaire, la ausencia de figura paterna que hizo una lesbiana de Jane Bowles. Pero si no crees en el Gran Porqué podrás decir que el Estrangulador de Boston se cargó a diez tías porque era un hijo de puta, sin más; que Baudelaíre no era depresivo sino que nació artista y sensible, y que Jane Bowles era lesbiana desde el primer día, y vino al mundo con el amor por las mujeres impreso en su código genético. De esta manera los psicoanalistas creen que tus problemas pueden arreglarse si logras aislar el Gran Porqué, si logras encontrar el hecho particular que te convirtió en lo que eres; mientras que los psicólogos insisten en modificar la conducta, en tratar de alterar las pautas de comportamiento que, según los psicoanalistas, el Gran Porqué habría creado. Yo lo he intentado todo y no ha servido de nada. He ido a psicoanalistas que me han hecho hablar de mis primeros recuerdos (algunos me tumbaban en un diván, otros no), y he ido a psicólogos que me han hecho dibujar árboles e interpretar el significado de unas manchas de tinta impresas en un papel. Pero aún no sé por qué pierdo los nervios y me pongo histérica y me ataco a mí misma cuando no viene a cuento.
Lucía Etxebarría.
martes, 20 de septiembre de 2011
Dadme dolor real a fin de que el imaginario no me venza.
“Ve su sonrisa si cierra los ojos. atesora las entradas de las película que vieron. ¿Qué pensaría del libro que está leyendo? Un perfume despierta un sin fín de recuerdos. Una canción le provoca sollozos. (…) Pierde el apetito, pero a veces asalta la nevera a las seis de la mañana. Cree reconocerlo en la oscuridad de los bares y luego se da cuenta de que se ha equivocado. Escribe su nombre en servilletas sucias, y le tiemblan las manos si descuelga el teléfono. El pulso de la sangre resuena en los oídos. Una llamada podría abrir las puertas del cielo. (…) Cuando duerme sola se abraza a la almohada. (…) Enumera sus fallos para no idealizarlo. Y acaba por pensar que ilumina sus virtudes. (…) Al menor de sus gestos se le congela el pulso. Escribe cartas absurdas que nunca le ha enviado. Redacta tonterías sin pies ni cabeza. Sospecha que la química no haría nada por ella.”
lunes, 19 de septiembre de 2011
Vestida de piano y saxofón para la ocasión.
Creo que aquí dentro hay 45 grados de temperatura, o quizás no es eso, es la denominada sensación de calor, que no propiamente calor excesiva.
No importa, dejémonos de eufemismos. Me ahogo. Creo que si me levanto me caigo, y lo sabes, sabes en que estado estoy pero esperas sentado, mirandome, mirandome, hasta que se me caiga la última gota de sudor, o de fuerzas. Para venir a rescatarme del suelo, en lugar de mantenerme en pie.
Me gustaría ahorrar en pañuelos, ser tan fuerte como ellas, salir ahi afuera y comerme el mundo embriagada de presente, con una super ultra mega hiper corta falda y unos taconazos y andar como si no me estuviese destrozando los pies. Pero no estoy cómoda con ello, debajo de mi sudadera y mis pantalones que esconden mis defectos estoy mejor. Da igual.
¿He dicho que me mareaba no? Ya estoy en el suelo.
domingo, 18 de septiembre de 2011
sábado, 17 de septiembre de 2011
Septiembre
El tiempo ayuda, mata, echa de menos, duele, hace olvidar, quiere, desea, siente, maldice, estropea, engaña, dice, manda. Pero sobre todo hace que la persona que espera tenga miedo de no saber cual de esas opciones va a elegir.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
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