viernes, 18 de noviembre de 2011

Noviembre



Otra vez tengo ante mi una etapa difícil. Ya no me acuerdo de lo que era irme a dormir tranquila, poder meterme en la cama y dormirme. Tranquila. Sin pesadillas o malas sensaciones al levantarme. Me acostumbré a despertarme y escuchar a mi lado tu tranquila respiración. Saber que si alargaba el brazo te podría abrazar. Te podría besar en la espalda, algo que sabes que me encanta. Mirar tu pecho y ver perfectamente cómo late tu corazón. No estoy mal, por que sé que en breve volverás, que estás haciendo algo que has querido hacer siempre. Pero es duro estar aquí esperándote. A veces duele demasiado quererte abrazar y no poder. Duele que me llames por teléfono y que la línea se escuche mal por que estás en un lugar al que llega internet de milagro. No pretendo darle pena a nadie, ya que mi situación comparada con la tuya es peor aún. Yo aquí tengo gente en quien apoyarme, aunque la verdad es que no lo hago por que no he dejado ver lo que realmente sufro, no me parece justo. Tú estás allí "solo". Sí, con tus compañeros y hermanos, pero al final no es lo mismo. Sufro por mi misma y también por ti. Ni si quiera he llorado desde que te fuiste, quizás eso aliviaría el dolor que tengo a veces al respirar, pero no puedo ni llorar, me vendría abajo y no podría salir ni de mi habitación. Tengo la sensación de que si empezara no podría acabar. Por otra parte estoy feliz, por que estás cumpliendo tu sueño, al fin y al cabo "La guerra es la obra de arte de los militares, la coronación de su formación, el broche dorado de su profesión. No han sido creados para brillar en la paz."

Ya he perdido el hilo de esta entrada. La voy a publicar pero ni si quiera sé si la dejaré, solo me apetecía quejarme un poco.

Que te amo, Edgar, eso es lo único que importa.

1 comentario:

Áurea Gcía Ordieres dijo...

Yo que tú la dejaría, es muy buena. Creo que te envidio.